Extraño es el momento que cae en su puerta y se muestra por la ventana.
Extraña es la responsabilidad de sentir todo lo que siente, asumiendo
que no hay culpas ni respuestas, sólo la conciencia que permite
entender que entre el antes y el después siempre estuvo él, que no hay
testigos ni nadie a quien pueda colgarle un trozo del espacio que
divide lo que antes parecía tan unido.
Él deja la tranquilidad
anterior, precisa incoporar nuevas dimensiones para lo que vive
mientras respira el perfume de los ojos que le llenan día a día, las
noches también sufren de aromas y discusiones acerca de verdades,
cuales más y cuales menos, distintas impresiones al contemplar la misma
escena que tantas veces ocupó sus tardes.
Ella lo mira entre la
multitud y juega a reconocerlo, intenta disfrazarlo entre el tumulto
para no perderse ni perderle el rastro, a su manera lo distingue,
mantiene a pie firme su mirada y no se mezcla entre tanta gente. Lo
mira desde lejos, está al tanto de sus paseos vespertinos descargando
el día.
Ella ahora no está y para él todo ha sido muy distinto, se
siente la ausencia y la vive a cada minuto, se siente la ausencia
cuando camino a casa y ya no suena el teléfono y tampoco ha vuelto a
caminar por esa calle que solían recorrer juntos cuando quedaba poco
día.
Ella ahora no está, su paradero es bastante lejos de donde el
deambula por estos días, no se sabe si volverá y tampoco en que
momento. Él quiere volver a encontrarse con tanta sonrisa y no pretende
buscarle un reemplazo, sabe muy bien que de eso no se trata, sabe muy
bien que no hay posible sustituto ni algo parecido.
Ella a la
distancia pareciera encontrarle cierto gusto, a veces puede ser tan
incómoda, otras no tanto y le dan la claridad para mantenerse firme en
sus creencias, para ni intentar preguntar que tal si fuese de otro modo.
Ya
han pasado un par de días y definitivamente ya no son lo mismo, ella
caminó sin previo aviso y cuando él lo entendió ya estaba lejos, ya la
ventaja era tanta que costaba tomar la decisión si seguirla o darle el
espacio para que vuelva.
La vuelta tampoco es clara, ¿a que
volvería?. Lo que la espera es algo que no quiere, lo que la espera es
lo que la hizo partir. ¿Cómo volver a un lugar que ya no existe?. Ella
prefiere mirar desde lejos, él no sabe lo que quiere, pero no puede
verla a la distancia.
Él poco a poco ha entendido que el lugar que
acostumbraba ya no existe y que él también se fue. A medida que los
hechos han tomado otra temperatura asoma la nueva realidad, la que
muestra que ambos abandonaron su refugio, nadie se quedó ni menos
alguien abandonó al otro. El lugar que los recibió por tanto tiempo
desapareció.
Aparecen nuevas preguntas, nuevas aventuras para llegar
a las ansiadas respuestas o quizás más que ansiadas, por el momento,
necesarias. Él lo quiso todo, ella quien sabe, lo más probable es que
ella lo dio todo, lo que tenía para darle.
Quizás en algún momento
ambos encuentren los puentes que los lleven al lugar donde se reunirán
otra vez, quizás este nuevo lugar pueda mantenerse sin desaparecer como
lo hizo el anterior. Quizás ese lugar está más cerca de lo que piensan.
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constituir reservas de agua dulce es prioritario, generar recursos orgánicos es inevitable.
... este tipo de ausencia la he presenciado también.
vuelvo mis huellas hacia atrás ahora...aqui contigo.
Saludos luminosos
..y el no encontrarse puede ser igual de sanador..
sobrevivientes?
may be...
Luz...
Siendo todos tan distinto, tenemos historias similares. Ausencias, desamores, silencios, amores, nuevas búsquedas, errores...al igual a lo que escribí en el artículo anterio...muy conocido, al parecer somos varios. Un abrazo Cristián.
- un cronopio es una flor, dos son un jardín -
- Malú -
Una persona muy sabia me dijo que cuando el alma escribía lo hacía para las del resto... y cuando dejábamos que el alma escribiera libre, las letras tenían la capacidad de llegar al corazón y a las imágenes de la vida de quien lo leyera.
Una vez más acabo de entender que tenía mucha razón.
Sin querer arribe, en la ausencia que describes, tocaste mi alma …tiene razón Malú, todos tan diferentes , pero sentimos muchas cosas de la misma forma….
Muchos cariños de Quintay!!!
Veronica